ESTUDIOS BÍBLICOS

C Á P S U L A S
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Por: J.N.Robles Olarte

Asera o Ashera, ¿Quién fue?

“ASERA o ASHERA no se menciona totalmente en la Biblia debido a sus editores masculinos. Las huellas de ella permanecen, y con base a estos rastros y a las evidencias y referencias arqueológicas sobre la misma en los textos de las naciones limítrofes de Israel y de Judá, podemos reconstruir su papel en las religiones del Levante Sur”, afirmó J. Edward Wright presidente del Centro de Estudios Judaicos de Arizona y del Instituto Albright de Investigación Arqueológica. Esta ASERA o ASHERA fue conocida en todo el antiguo Oriente Próximo por varios otros nombres, tales como los de Astarté e Istar. Fue una deidad importante, una diosa que era a la vez poderosa y fertilizadora; además que se la considerara como la contraparte femenina de los dioses paganos, adorados en esa parte del mundo, y se la consideró como un símbolo del árbol, diciéndose que se talaba y quemaba fuera de los Templos, en los actos de ciertos gobernantes, los cuales estaban tratando de ‘purificar’ su culto. Muchos de ellos se centraban en su adoración, como también fueron los Hebreos que la consideraron un único “dios hombre”, y tuvieron la arrogancia de compararla con nuestro Eterno Creador. Muchas fueron las traducciones inglesas que prefirieron traducir Asera como “Árbol Sagrado”. Esto parece ser, en parte, derivado al deseo moderno, claramente inspirado por los relatos bíblicos, de ocultarla detrás de un velo de misterio y de certidumbre.
No debemos olvidar que los Antiguos Israelitas fueron politeístas y que sólo una pequeña porción de ellos adoraban real y fielmente al Eterno Creador como su ÚNICO Creador y Señor en los acontecimientos históricos sucedidos antes del 586 Era Común (E.C.) o Anno Domini (A.D.). Tuvieron en realidad una visión más que universal del monoteísmo estricto: un Creador y Soberano, no sólo para la Casa de Israel, sino para la Casa Judá y todas las naciones del mundo. Por ello es que vemos, en las narraciones de las Escrituras, el continuado pecado de Israel en adorar, debajo de los árboles frondosos de Judá y sus alrededores, la ASERA. Bien podemos concluir que tal adoración es una que se le hace a Luzbel, la Estrella de la Mañana o HEYLEL, aquél ángel maravillosamente perfecto y bello, de características femeninas, que nuestro Creador creó como una ayuda idónea para Sí mismo en Su creación primigenea. Es de extrañarse que en los libros de los Reyes se
haga mención de la adoración sacrílega de una estatua de Astarte o Asera dentro del Templo, y que las mujeres la adoraran y tejieran mantos y chales rituales en su honor.
La anterior fue una de las muchas desviaciones abominables que el pueblo Hebreo adoptó como suyas, en total desacuerdo a lo mandado por Él: “No tendrás otro Creador fuera de Mí”. Por tal razón vemos que las menciones que se hacen acerca de la diosa Asera, en las Sagradas Escrituras Hebreas, son raras y han sido fuertemente soslayadas por algunos de los preservadores , traductores y transcriptores de la misma. Digamos algo más: al Eterno Creador del cosmos y sus universos, y todo lo que en ellos moran, se le trata de comparar con el “Dios Cristiano”, con el “Alá de los Islamitas” o al “Yahweh” de muchas comunidades que se generaron como protesta ante el Cristianismo. Sabemos a ciencia cierta que las Sagradas Escrituras Hebreas hablan y se refieren a UNO que está sobre todo lo creado, y lo sustenta con Su poder y magnificencia!
La idea preconcebida en las instigaciones de Heylel, Luzbel o la Estrella de la Mañana, se hicieron una realidad cuando ella determinó considerarse y aspirar a ser más que su propio creador. La descripción de la caída de Heylel y en la que ella se basó, dada la perfección y belleza con la que fue creada, la encontramos consignada en éstas palabras:”!Cómo caíste de los cielos o Lucero, hija de la aurora¡ ¡Fuiste abatida a tierra, dominadora de naciones¡ Tú, que habías dicho en tu corazón: “Al cielo voy a subir; por encima de las estrellas del Eterno Creador alzaré mi trono, y me sentaré en el Monte de la Reunión, en los extremos del norte. Subiré a las alturas de las nubes, y me asemejaré al Altísimo” (Isaías 14:12, 13, 14). Desde ese entonces, y en el correr de los siglos, pasando por Semiramis y su hijo-marido Nimrod y otros “héroes” humanos, se fraguó la idea de un “dios hombre” y una “diosa madre” que se personificó, ésta última, en la figura de MARIA y que se ha vuelto universal. Esa misma Heylel, Lucero, Estrella de la Mañana o Luzbel, es la que se personifica en la Serpiente que tentó tanto a Eva como a Adán. Desde ese entonces, el género humano se ha dedicado a honrar y adorar dioses falsos, de factura puramente humana. Han dejado a un lado a su verdadero Creador, el Eterno y Altísimo de Israel y de todas las naciones
נלסון חורחה רובלס
ADMONICIONDES DE MIQUEAS AL PUEBLO DE ISRAEL Y A LAS NACIONES
4 1 Pero en el ajarit-hayamim (en aquéllos postreros días) el Monte de la Casa del Eterno Creador será establecido como el Monte (nación) más importante. Será considerado más alto que las otras colinas (naciones o pueblos pequeños),y los pueblos correrán a Él. 2 Muchos Gentiles irán y dirán: “¡Vengan, subamos al Monte del Eterno Creador, a la casa del Elohim de Yaakov! Él nos enseñará Sus caminos y nosotros caminaremos por sus sendas.” Porque de Tziyon (Sion) saldrá la Toráh, la palabra del Eterno Creador, saldrá de Yerushalayim (Jerusalém). 3 El juzgará entre muchos pueblos y será árbitro para muchas
naciones que estan lejos. Entonces ellos martillarán sus espadas para convertirlos en arados y sus lanzas para cuchillas de podar; las naciones NO levantarán espadas en contra de la otra, y nunca más aprenderán a hacer la guerra. 4 En cambio, cada persona se sentará debajo de su viña y de su higuera, sin que nadie los moleste porque la boca del Eterno Creador Tzavaot (Sebaot) ha hablado. 5 Pues el resto de los pueblos caminarán, cada uno en el nombre de su dios falso; pero nosotros caminaremos en el Nombre del Eterno Creador nuestro Elohim, por siempre y para siempre. 6 “Cuando ese día venga,” nos dice el Eterno Creaddor , “Yo convocaré al cojo y reuniré a aquellos que están dispersos, junto con aquellos afligidos. 7 Yo haré del cojo un remanente y de aquéllos que fueron deportados, una nación fuerte.” El Eterno reinará sobre ellos en el Monte Tziyon (Sion) desde ese tiempo en adelante y por toda una eternidad. 8 Tú, torre del rebaño, colina de la hija de Tziyon, a ti regresará tu antigua soberanía, y el poder real de la hija de Yerushalayim. 9 ¿Por qué gritas tanto ahora? ¿No tienes un rey? ¿Han sido destruidos tu consejeros, que estás sobrecogida con dolores como la mujer de parto? 10 ¡Estés en dolor! ¡Trabaja para dar a luz como mujer de parto, hija de Tziyon! Por ahora saldrás de la ciudad para habitar en el desierto hasta que llegues a Bavel. Allí serás rescatada; Allí el Eterno te redimirá del poder de tus enemigos. 11 Ahora muchas naciones se han juntado contra ti; ellas dicen: “Que sea profanada, nos engulliremos con Tziyon.” 12 Pero ellas no conocen los pensamientos del Eterno, no entienden Su plan; porque El las ha juntado como gavillas de la era. 13 ¡Levántate! ¡Comienza a trillar, hija de Tziyon! “Porque Yo haré que sean tus cuernos como de hierro y tus cascos como de bronce.” Tú, Israel, demolerás muchos pueblosy dedicarás su botín al Eterno tu Creador, sus riquezas al Adón de toda la tierra. 14(5:1) Ahora, reúnanse en tropas, ustedes naciones que están acostumbradas a estar en tropas; ellos nos han puesto asedio. Ellos están golpeando al Juez de Israel, al Eterno Creadddor, en la mejilla con un palo. 5 1(2) Pero tú Beit-Lejem ( Belén) cerca de Efrata, tan pequeña entre todos los clanes de Yahudáh (Judá), de ti saldrá para mí el futuro Rey de Israel, cuyos orígenes están lejos en el pasado, allá en tiempos antiguos. 2(3) Por lo tanto El dejará a Israel sólo hasta que ella que esté de parto, y de a luz. Entonces el resto de sus parientes regresarán al pueblo de Israel. 3(4) El -David- se levantará de la tumba y alimentará su rebaño en el poder de su Eterno Creador, con la majestad del Nombre del Creador su Elohim; y ellos estarán quietos, según él -David- se haga grandioso hasta los mismos confines de la tierra; 4(5) y esto será para paz. Si Ashur (Asiria) invadiera nuestra tierra, si él destruyere nuestras fortalezas, nosotros levantaremos siete pastores contra él, y ocho jefes de hombres. 5(6) Ellos pastorearán la tierra de Ashur (Asiria) con la espada, la tierra de Nimrod en sus puertas; El nos rescatará de Ashur (Asiria) cuando invada nuestra tierra, cuando derrumbe nuestras fronteras. 6(7) Entonces el remanente de Yaakov, rodeado de muchos pueblos, será como rocío del Eterno Creador, como lluvias sobre la hierba, que no espera por un hombre, ni espera nada de mortales. 7(8) El remanente de Yaakov entre las naciones, rodeado de muchos pueblos, será como león entre animales del bosque, como cachorro de león entre rebaños de ovejas que si pasa por medio, pisotea y rasga en pedazos, y no habrá nadie para rescatarlos. 8(9) Tu mano será levantada sobre tus enemigos; todos tus adversarios serán destruidos. 9(10) “Cuando ese día venga,” dice el Eterno Creador, “Yo cortaré los caballos de entre ustedes y destruiré sus carruajes. 10(11) Yo cortaré las ciudades de tu tierra y derrumbaré tus fortalezas. 11(12) Yo cortaré los hechiceros de tu tierra; nunca más tendrás adivinos. 12(13) Yo cortaré tus imágenes talladas e ídolos de piedra de entre ustedes; nunca más adorarás lo que tus propias manos hicieron. 13(14) Yo arrancaré tus postes sagrados y destruiré a tus enemigos. 14(15) Yo tomaré venganza en ira y furia sobre las naciones, porque ellas no escucharon Mi voz.”
P R E G U N T E M O S L E A L O S P R O F E T A S
Nuevamente estamos en las festividades que los cristianos y católicos llaman “SEMANA SANTA”; y es oportuno que nos hagamos una pregunta, que es ésta: Si es cierto el hecho que nuestros pecados, para ser cubiertos, es necesario el sacrificio de un hombre y el derramamiento de su sangre, ¿cómo es posible que tal evento haya servido de “expiación” para los Profetas de la antigüedad? De forma reiterativa las profecías de aquéllos hacen énfasis en que la oración y el arrepentimiento son unos de los tantos métodos de expiar los pecados. Basado en lo anterior retamos, con toda humildad, a cualquier Cristiano o Católico, que nos presenten una cita de las Sagradas Escrituras Hebreas donde se nos indique que debemos creer en la expiación con sangre, proveniente de un Mesías, para poder obtener perdón de los pecados, salvación y vida eterna. Lo que los Profetas nos enseñan es que nuestra propia obediencia a las Leyes, Preceptos y Estatutos expuestos por el Creador en Su Palabra, combinado con un arrepentimiento sincero y oración, han de servir como “expiación” de los pecados, si todo ello se ha hecho con una actitud sincera y humilde. Leamos algunas de ellas:
“Deje el malo su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase al Eterno su Creador, quien tendrá compasión de él” (Isaías 55:7)
“…para que se vuelva cada quien de su mal camino, y entonces Yo perdonaría su culpa y su pecado contra Mí.” (Jeremías 36:3)
“Y si Mi pueblo, sobre el cual se invoca Mi Nombre, se humilla, orando y buscando Mi rostro, y se vuelve de sus malos caminos, Yo le oiré desde los cielos, perdonando su pecado y sanando su tierra” (2 de Crónicas 7:14)
“Pero si el malvado se convierte de todos los pecados que ha cometido, y observa todos mis preceptos y practica el dere4cho y la justicia, vivirá sin duda alguna, no morirá. Ninguno de sus crímenes que cometió se le recordará más; vivirá a causa de la justicia que ha practicado…y si el malvado se aparta del mal que ha cometido para practicar el derecho y la justicia, conservaré su vida…Yo. vuestro Eterno Creador, os juzgaré de acuerdo a vuestro proceder, Casa de Israel, -oráculo del Eterno- apartaos de todos vuestros crímenes, y no haya más ocasión de mal para vosotros” (Ezequiel 18:21, 22, 27, 30).
“Con amor y lealtad se EXPÍA la falta…” (Proverbios 16:6a)
“Si te vuelves al Eterno tu Creador (El Shadday o Elohim) con humildad, si alejas de tu tienda (de tu casa) la injusticia…tendrás entonces en el Creador tus delicias.” (Job 22:23, 27)
Hemos visto, someramente, que la enseñanza central en las Sagradas Escrituras Hebreas se centra y fundamenta, sencillamente, en que debemos dejar a un lado nuestros caminos del pasado, arrepentirnos con sinceridad, y volvernos a Él. Éste es el único camino para poder restaurar nuestra relación de Padre e Hijo con el Santísimo de Israel.
Si nos hemos descarriado en saber cumplir con las Leyes de nuestro Creador, debemos entonces arrepentirnos y retornar a Su camino e instrucciones consignadas en Su Manual Instructivo, las Escrituras Hebreas, única fuente para obtener la verdad, Su verdad! Ésta es la única forma de obtener el perdón y calificar para poder disfrutar a la “vida eterna” que Él tiene dispuesta para todos y cada uno de nosotros Cuando los sacrificios se instituyeron en el pasado y se ofrecieron como tal, los mismos no tenían efecto ninguno en lo que a expiación se refiere. Los sacrificios sólo fueron una parte de ese proceso, el de la obediencia; pero parte vital de ellos radicaba en el arrepentimiento sincero para con su Creador: el Eterno! Podemos afirmar que, arrepentimiento es el retornar al Eterno y olvidar nuestras maldades, malos caminos, y orar con el propósito de obtener Su perdón!
Los profetas constantemente estuvieron corrigiendo y advirtiendo al pueblo de Israel por su innata inclinación a sacrificios de animales y al derramamiento de su sangre como un elemento esencial de su pretendida expiación, en vez de tornarse al arrepentimiento y obediencia sinceros para con el Creador y Sus Leyes, Preceptos, Estatutos y Mandatos.
Veamos otras Escrituras que tienen que ver con esas prácticas erradas de sacrificios:
“Y a Mi, ¿para qué tanto sacrificio vuestro? -dice el Eterno. Harto estoy de holocaustos de carneros, y de sebo de cabrones; y la sangre de novillos y muchos cabríos NO ME AGRADA, cuando venís a Mí a presentármelos. ¿Quién ha solicitado de vosotros que llenéis de bestias Mis atrios? No Me sigáis trayendo oblación vana: el humo del incienso Me resulta DETESTABLE. Novilunios (Lunas Nuevas) y Sábados, cuando convocan reunión…no los tolero, ni los ayunos en vuestras asambleas festivas. Vuestros novilunios y solemnidades los aborrece Mi alma: Me han resultado un gravamen que cuesta llevar. Y al llevar vosotros vuestras palmas Me tapo los ojos para no veros. Aunque dividas tus plegarias, Yo no oiré. Vuestras manos están llenas de sangre: lavaos, limpiaos, quitad vuestras fechorías de delante de Mi vista, desistid de hacer el mal, aprended a hacer el bien, buscad lo justo, dad los derechos propios al oprimido, haced justicia al huérfano, abogad por la viuda, Venid, pues, y discutamos -dice el Eterno Creador: si vuestros pecados fueren rojos como la grana, cual nieve quedarán blanquecidos; y si fueren rojos como el carmesí, cual la lana quedarán” (Isaías 1:11 al 18)
Las anteriores escrituras son una prueba más que el “sacrifico pascual” del Hombre de Galilea no fue, ni es, necesario para lograr el perdón de los pecados. Sólo basta arrepentirse sinceramente y volverse de todo corazón al Eterno Creador, el Altísimo de Israel. Tal práctica es una que es de origen ABOMINABLE por parte de los sacerdotes de los “monstruosos y bestiales” dioses paganos de la antigüedad, quienes heredaron tales costumbres de aquél abominable rey Nimrod y su madre-esposa Semíramis.
Es un hecho cierto que nuestro Creador abomina los sacrificios de los malos, de los inicuos.(Proverbios 15:8) Y nos pide, más bien, que manifestemos amor por nuestros
semejantes, sean ellos hebreos o gentiles. (Oseas 6:6, 1 de Samuel 15:22, Proverbios 21:3, Miqueas 6:6, 7, 8) נלסון רובלס חורחה
A C C E S O P E R M A N E N T E A N U E S T R O C R E A D O R

El mundo y sus religiones tratan vanamente en hacernos creer que para tener un acceso directo con nuestro Creador y Salvador se necesita de un “intermediario”. Esa enseñanza de plano es falsa porque las mismas Escrituras no dicen otra cosa muy diferente. Una de las razones del por qué Salomón estuvo tratando de explicarle a su pueblo, en 1 de Reyes, capítulo 8, que aunque ellos no tuviesen acceso a los sacrificios en el Templo, siempre podrían tener uno directo con nuestro Creador. “Señor, Soberano de Israel, no hay ni existe Creador semejante a Ti, ni arriba en los cielos de los cielos, ni abajo en la tierra, Tú que guardas el Pacto y la Misericordia para con Tus siervos que ANDAN DELANTE DE TI con todo su corazón…Óyelos Tú en los cielos de los cielos, asiento de Tu Morada, y perdona y haz lo que convenga, y retorna a cada cual conforme a todos sus caminos, ya que Tú sólo conoces el corazón de todos los hijos de los hombres;…a fin de que sepan todas las naciones y pueblos de la tierra que el Eterno es el único Creador, y que NO existe otro ”
(1 de Reyes 8:23, 39, 60). Salomón, el hombre más sabio de todos los tiempos, por un don del Eterno, entendió perfectamente que el ARREPENTIMIENTO, y no la sangre de los animales sacrificados era el medio más expedito para hacer expiación.
Recordemos la historia de Jonás! Él fue enviado a la ciudad de Nínive, una de las más grandes de la época, a advertirles que se ARREPTINIERAN para evitar su destrucción. No les anunció que hiciesen sacrificios, ni aceptaran el sacrificio de un hombre que brindaría su sangre, sino que ayune, oren, y se vuelvan de sus malos caminos. En esa misma oportunidad nuestro Creador considera la reacción de los habitantes de Nínive y dice, “He visto lo que han hecho, cómo se han convertido de su mala conducta, y Me arrepiento de hacerles el mal que había determinado hacerles…y no lo voy a hacer” (Jonás 3:10). Ese es nuestro Creador, el Altísimo de Israel, UNO lleno de amor, compasión y misericordia, que conoce que todos los humanos somos carne y cuál es nuestra tendencia “natural”, la instilada por nuestra enemiga Heylel, la Lucero o Luzbel. Daniel también nos cuenta con respecto a esto de la expiación, “…rompe (lava) tus pecados con obras de justicia, y tus iniquidades con misericordia para con los pobres, para que tu ventura (porvenir) sea larga.” (Daniel 4;24) Es decir, con el verdadero poder de la oración!
Mucho después que las Diez Naciones del Reino de la Casa del Norte -Israel- se separaron de la Casa del Sur, Judá, se dio una guerra civil en Israel por lo de la adoración en el Templo. El Profeta Oseas se apersona de la situación e instruye al pueblo acerca de ello y nos dice, “Rea de castigo es Samaria (capital del Reino de la Casa del Norte) porque se rebeló contra su Creador. a cuchillo caerán, serán sus niños estrellados, y
reventadas sus mujeres preñadas. Vuélvete, Oh Israel, al Eterno vuestro Creador, ya que por tu iniquidad has sucumbido. Tomad con vosotros palabras (oraciones), y volveos al Eterno. Anunciadles: Quitad de vosotros toda iniquidad, para que alcancéis ventura y podáis ofrecer el fruto de nuestros labios al Eterno Creador” (Oseas 14:1, 2, 3)
En verdad estamos en la capacidad de aproximarnos directamente a nuestro Creador, sin necesidad de intermediario alguno, a través de la ORACIÓN sincera; ello es posible en todo momento de nuestras vidas, a pesar de las “cuenta pendientes” que tengamos con Él. Nuestro Padre y Creador nos asegura que una oración sincera puede alcanzar el perdón, Su perdón, para todos nuestros pecados, y que no hay necesidad que hombre alguno derrame su sangre para lograrlo. Nos dice David en algunos de sus Salmos, “Vuélveme la alegría de Tu Salvación, y en espíritu de nobleza afiánzame; enseñaré – en aquéllos días- a los rebeldes Tus caminos, y los pecadores se volverán a Tí. Líbrame de la sangre, Creador de mi salvación, y aclamará mi lengua Tu justicia; abre, padre Eterno, mis labios, y publicará mi boca Tu alabanza, Pues es cierto que no te agrada el sacrificio; si ofrezco un holocausto no lo aceptas. Mi sacrificio es tener un espíritu contrito y humillado, Oh Eterno Padre, que Tu no despreciarás” (Salmos 51:14, 15, 16, 17, 18)
“El nombre del Creador habré de celebrar con un cántico, Le ensalzaré con la acción de gracias; y más que un toro agradará al Creador, más que un novillo con cuernos y pezuña mis alabanzas” ( Salmos 69:31, 32).
“Pues Tu eres, Padre Eterno, bueno, indulgente, rico en amor para con todos aquéllos que Te buscan; Eterno Padre, presta oído a mi plegaria, atiende la voz de mis súplicas.” (Salmos 86:5, 6)
“Oye, pues, las plegarias -oraciones- de Tu siervo Israel, Tu pueblo, cuando oren mirando hacia éste lugar. Escucha Tú desde el lugar de Tu morada, desde los cielos de los cielos; escucha y perdónanos.” (2 de Crónicas 6:27).
Las anteriores citas son muy claras y dicientes. Hemos aprendido, sin duda alguna, que la oración, en una actitud humilde y sobretodo sincera por arrepentirnos, es lo que nuestro Creador, el Santísimo de Israel, requiere de Su pueblo y de las naciones del mundo, para que expíen sus pecados; que no es necesario el derramamiento de sangre de ningún ser humano para que ello pueda ser una realidad; que tal práctica es una que proviene de “dioses” paganos sedientos de sangre humana! No dudemos que miles de años atrás nuestro Creador sabía que vendría un tiempo cuando algunos desviados, erróneamente, confiarían para la expiación de sus pecados, apoyarse en el sacrificio vicario de un ser humano, desobedeciendo, así, totalmente Sus Leyes.
Es evidente que cualquier persona que tenga ojos para ver, al hacer una comparación entre las Sagradas Escrituras de Israel, y el Nuevo Testamento Griego de BAAL, se dará cuenta que son dos conceptos y principios diferentes y opuestos. La primera esta dedicada al ÚNICO Y VERDADERO CREADOR DE ISRAEL, y el otra está dedicado a la adoración de uno de los muchos “dioses-salvadores” procedentes de los MISTERIOS BABILÓNICOS.
Tiempo vendrá -y ya está cercano- cuando el verdadero Mashiach de Israel (léase David, el “ungido”), el Mesías que tanto se menciona, proceda a establecer una era de paz cuando todas las naciones del orbe crean en Él, y busquen adorarlo como al ÚNICO y
VERDADERO CREADOR Y SANTO DE ISRAEL, el mismo que nuestros padre Abraham, Isaac y Jacob adoraron intensamente! En esa maravillosa y única oportunidad los proponentes del cristianismo, y otras religiones, se arrepentirán profundamente de los días en que enseñaron al mundo a quebrantar el Primer Mandamiento!
נלסון רובלס חורחה
U N M U N DO O L V I D A D I Z O
El mundo siempre ha olvidado los libros de los Profetas Menores porque, al igual que los otros libros de los Profetas Mayores, las Escrituras y la Torá, los ha considerado “clavados en la cruz” de aquél sacrificio inhumano y satánico que se realizó en el Hombre de Galilea ( ¿) con la excusa no Escritural de una expiación por los pecados de la humanidad. Por tal razón no han sabido atender las advertencias y descripciones de la razón de los dolores y sufrimientos que. en todos estos siglos, ha estado experimentando y viviendo, en carne propia, la humanidad. Uno de esos libros es el del Profeta Habacuc, cuando él, en nombre del ETERNO CREADOR nos dice, “1 1 Esta es la profecía que yo vi: 2 ¿Oh Padre Eterno, hasta cuándo tendré que clamarte sin que Tú me oigas? “¡Yo te grito, “Violencia hay”, pero Tu no nos salvas. 3 ¿Por qué nos haces ver el mal, por qué permites opresión? El pillaje y la crueldad me confrontan, así que prevalecen entre nosotros la discordia y la contienda. 4 Por lo ello es que la Toráh no se observada; la justicia nunca se administra, porque los perversos asedian al justo. Por esto la justicia es pervertida. 5 “¡Mira Tú alrededor, entre las naciones ¡Lo que ves te asombrará por completo! Porque lo que se va a hacer en tus días, oh hombres, no lo creerás, aun cuando te lo digan.6 Estoy levantando a los Kasditas (Asirios, Alemanes o la Iglesia de Roma, su aliado), esa nación amarga e impetuosa, que marcha a lo ancho y largo de la tierra para arrebatar casas que no son las propias. 7 Espantosos y temerosos son ellos; sus reglas y su fuerza vienen de ellos mismos. 8 Sus caballos (carros de guerra) son más ligeros que leopardos, más feroces que lobos en la noche. Su caballería galopa desde lejos, volando (sus naves voladoras) como buitres apurados para comer. 9 Todos ellos vienen con violencia, sus caras ansiosamente dirigidas hacia el frente, recogiendo cautivos como arena. 10 Se burlan de los reyes( de las naciones); a los príncipes (jefes de estado) escarnecen. Se ríen de cualquier fortaleza; amontonan terraplenes y los toman. 11 Entonces barren como el viento, se convierten en culpables, porque hacen de su fuerza su propio dios.”12 Oh Padre Eterno, ¿No has existido Tú eternamente? Tú, Mi Elohim, mi Kadosh (Santo), no moriremos. Oh Padre Eterno, Tú los escogiste para ejecutar juicio. Tú, que eres mi Roca, Tú los comisionaste para que nos corrijan. 13 Tus ojos son muy puros para ver el mal, Tú no puedes contemplar la opresión ( de gobiernos e iglesias de factura humana). Así que, ¿por qué contemplas Tú a los traidores? ¿Por qué estas callado cuando la gente perversa se traga a aquellos más justos que ellos? 14 Tú que haces a la gente como peces en el mar, como reptiles que no tienen gobernante. 15 Los malvados los arrastran con sus garfios, los cazan en sus redes de peces, o los juntan en las mallas. Entonces se regocijan y se alegran, 16 ofreciendo sacrificios a sus redes y quemando incienso a sus mallas; porque por medio de ellos, ellos viven en lujos, con suficiente
comida para comer. 17 Por lo tanto, ¿debían ellos seguir vaciando sus redes? ¿Debían seguir sacrificando las naciones sin piedad?
2. 1 Me pararé en mi puesto de vigía; me pararé en la rampa del terraplén. Miraré a ver si mi Elohim mira a través de mí y lo que ha de responder a mi queja. 2 Entonces, el Eterno Creador me respondió, y me dijo: “Escribe la visión claramente en tablillas (en libros), para que aún un corredor pueda leerlas. 3 Porque la visión es para un tiempo (en “aquellos días”) ya dispuesto; trata sobre el fin, y no será mentira. Puede tomar un tiempo, pero espera por ella, porque ciertamente vendrá, no se demorará.4 “Mira al arrogante; interiormente no es recto; pero el recto obtendrá vida por su confianza, con plenitúd de fe. 5 Verdaderamente, el vino es traicionero; el arrogante no vivirá en paz pero seguirá expandiendo sus deseos así como hace el Sheol (el sepulcro); como la muerte, nunca estará satisfecho; el arrogante (estado o iglesia) sigue reuniendo las naciones para sí,
reuniendo para él todos los pueblos. 6 ¿No tendrán todos ellos reproche insultante hacia él
y dirán acerca de él, en refranes burlones, ‘¡Ay de él que acaparó todos los pueblos! ¿Hasta cuándo seguirá esto? – ¡Y a aquel que se añade para sí el peso de bienes tomados en prenda! 7 ¿No se levantarán de repente tus acreedores, no se despertarán los que te hacen temblar? Tú, oh Kasditas (Asiria y su contraparte de las Iglesias del mundo), te convertirás en su botín. 8 Porque tú saqueaste a muchas naciones, todo el resto de los pueblos te saquearán a ti; por la sangre derramada y la violencia hecha a La Tierra, la ciudad y a todos los que la habitan. 9 “Ay de aquel que codicia ganancia injusta para su casa, poniendo su nido en las alturas, para estar seguro del alcance del daño. 10 Maquinando para destruir muchos pueblos, has traído vergüenza a tu casa y perdiste derecho a tu vida. 11 Porque las mismas piedras gritarán desde el muro, y una viga del sostén les responderá. 12 “Ay de aquel que edifica una ciudad con sangre y funda un pueblo sobre la injusticia, 13 para que la gente trabaje para lo que será quemado, y las naciones se extenúen sin propósito. ¿No es todo esto del Eterno Creador –el Elohim Tzavaot? 14 Porque la tierra llegará a estar tan llena del conocimiento de la gloria del Eterno Creador, así como el agua que cubre el mar. 15 “Ay de aquel que hace beber a su prójimo, y añade su propio veneno y lo emborracha, para verlo desnudo. 16 Tú (Estado e Iglesia) estás lleno de vergüenza, no de gloria. ¡Tú también bebe, y tropieza! Porque la copa en la mano derecha del Creador será vuelta contra ti; tu vergüenza excederá tu gloria. 17 Porque la violencia hecha al Levanon (Líbano, y toda la .tierra de Israel) te abrumará, y la destrucción de los animales salvajes te aterrorizará; por la sangre derramada y la violencia hecha a La Tierra, la ciudad y a todos los que la habitan.”
18 ¿De qué sirve un ídolo, una vez que el que lo hace le da forma, una imagen de metal fundido y maestro de mentiras, en la que su hacedor pone su confianza, y sigue haciendo no-dioses (dioses falsos), que no pueden hablar? 19 Ay de aquel que le dice a un pedazo de leña: “¡Despiértate!” O a una piedra muda, “¡Levántate!” ¿Puede esta cosa enseñar? ¡Está cubierta de oro y plata, sin el menor aliento en ella!20 Pero el Eterno Creador está en su Templo Kadosh (Santo); toda la tierra callará ante El.”
נלסון רובלס חורחה
La «Inmaculada Concepción de María»
Parte I
El día 8 de diciembre de 1854, el Papa Pío IX proclamó el decreto siguiente: «Nos, por la autoridad de Jesucristo, nuestro Señor, de los santos apóstoles Pedro y Pablo, y por la nuestra propia, declaramos, promulgamos y definimos que la doctrina que sostiene que la Santa Virgen María, en el primer instante de su concepción, debido a un privilegio y una gracia singulares de Dios Omnipotente, en consideración a los meritos de Jesucristo, el Salvador de la humanidad, fue preservada libre de toda mancha del pecado original, ha sido revelada por Dios, y por lo tanto ha de ser firme y constantemente creída por todos los fieles.»
Diecinueve siglos después de su nacimiento y de su parto prodigioso, la honra de María era definitivamente puesta a salvo de dudas y murmuraciones afirmando oficialmente que su pureza no era ninguna suposición teológica sino una revelación de Dios (que no es el mismo Eterno Creador del pueblo Hebreo). La tardanza quizá fuese excesiva, pero cabe recordar que a Jesús, base del cristianismo, no le declararon oficialmente como consustancial con Dios hasta el año 325. La religión católica, como el vino, ha ido aumentando su grado de divinidad gracias al paso del tiempo.
Según el Catecismo católico, «para ser la Madre del Salvador, María fue “dotada por Dios con dones a la medida de una misión tan importante” (LG 56). El ángel Gabriel en el momento de la anunciación la saluda como “llena de gracia” (Lc 1,28). En efecto, para poder dar el asentimiento libre de su fe al anuncio de su vocación era preciso que ella estuviese totalmente poseída por la gracia de Dios».364 Parece obvio que estar «llena de gracia» divina debe significar algo notable, pero carece absolutamente de fundamento el deducir de Lc 1,28 que María «fue preservada inmune de toda mancha de pecado original en el primer instante de su concepción»
Desde la pésima traducción de la Vulgata, los. católicos reproducen el pasaje de Lc 1,28 como: «Presentándose a ella [el ángel Gabriel], le dijo: Salve, llena de gracia, el Señor es contigo», pero la traducción correcta es la de: «… le dijo: ¡Te saludo, gran favorecida! El Señor esté contigo», que aporta un matiz bien distinto. El sentido claro dc lo que la Iglesia ha traducido por «llena de gracia» es el dc mujer «muy favorecida» o especialmente escogida para lo que se le anunciará a continuación; y el ángel muestra su deseo cortés —habitual en los saludos hasta el día de hoy— de que el Señor «esté» con María, pero no afirma que ya «es» con ella.
Leyendo todo el relato de la anunciación, no se encuentra en parte alguna que María «estuviese totalmente poseída por la gracia de Dios». Lucas prosigue: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios, y concebirás en tu seno y darás a luz un hijo. (…) El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la virtud del Altísimo te cubrirá con su sombra, y por esto ci hijo engendrado será santo, será llamado Hijo de Dios» (Lc 1,30-36). ¿Dónde se dice que concebirá sin mácula ninguna?
De hecho, el propio comportamiento de María después de parir a Jesús denota que ella misma fue la primera en creer que sí tenía mancha o pecado. «Así que se cumplieron los días de la purificación conforme a la Ley de Moisés, le llevaron a Jerusalén para presentarle al Señor, según está escrito en la Ley del Señor que “todo varón primogénito sea consagrado al Señor”, y para ofrecer en sacrificio, según lo prescrito en la Ley del Señor, un par de tórtolas o dos pichones»(Lc 2,22-24); «al entrar los padres con el niño Jesús para cumplir lo que prescribe la Ley» (Lc 2,27) quedó demostrado que María fue al templo a ofrecer un sacrificio expiatorio porque se sentía impura según la Ley de Dios.
Para analizar en su justa medida el personaje de María, hoy fundamental en la Iglesia católica, hay que tener en cuenta que su figura apenas tiene presencia en los textos del Nuevo Testamento. María sólo fue citada por su nombre 18 veces (dos en relatos referidos a la vida pública de Jesús y el resto en los episodios de su infancia) y en 35 ocasiones fue mencionada como «madre» de Jesús. Eso es todo. Y, tal como ya mostramos no hay nada sólido en las Escrituras que permita tan siquiera suponer que la madre del nazareno le concibiese milagrosamente y mantuviese su virginidad perpetuamente ¿Cómo es posible que Dios no inspirase la verdadera importancia y virtud de María a los redactores de los Evangelios?
En este sospechoso silencio de Dios se fundamentó la oposición a la doctrina de la «inmaculada concepción» que mantuvieron, entre otros, padres de la Iglesia tan importantes como san Bernardo, san Agustín, san Pedro Lombardo, san Alberto el Grande, santo Tomás de Aquino y san Antonio, o papas como León 1 (440)369, Gelasio(492)370 o Inocencio III (1216).
La lenta carrera que llevó a María hacia la gloria celestial tuvo su más poderoso y fundamental impulso en el siglo XVIII y, con la vehemente defensa que el patriarca Cirilo de Alejandría hizo de María como Theotákos —madre dc Dios o Dei genitrix—, una proposición que acabó siendo ratificada por la Iglesia católica al proclamarla como Mater Dei. De modo oficial, sin embargo, María no fue «preservada libre de toda mancha del pecado original» hasta el año 1854, como ya señalamos, y no se aseguró su asunción a los cielos ¡hasta 1950!
La «Inmaculada Concepción de María»
Parte II
Casi un siglo después del celebrado pronunciamiento de Pío IX, otro pontífice homónimo, Pío XII, hablando ex cathedra, eso es de modo infalible, decretó, el 1 de noviembre de 1950, que: «Por la autoridad de Jesucristo, nuestro Señor, de los santos apóstoles Pedro y Pablo, y por la nuestra propia declaramos, promulgamos y definimos que es un dogma di-vinamente revelado: que la Inmaculada Madre de Dios, María siempre virgen, al terminar su vida terrenal, fue elevada a la gloria celestial en cuerpo y alma. Por tanto, si alguno se atreve (Dios no lo permita) a negar voluntariamente o a dudar lo que ha sido definido por nosotros, sepa que ha apostatado completamente la fe divina y católica.» Sin duda resulta chocante que Pedro y Pablo, cuya autoridad invocó Pío XII, no le dedicaran a María ni una sola línea —ya en la tierra como en el cielo— en sus escritos neotestamentarios.
Mircea Eliade y Joan P. Couliano, expertos mitólogos, han resumido el proceso evolutivo de la figura de María con estas palabras: «La posición que se impondrá está expresada, en el siglo II, por el Protoevangelio de Santiago: María permaneció virgo in partu y post partum, es decir, fue semper virgo. En el conjunto de los personajes del escenario primordial cristiáno, María terminó asumiendo un papel cada vez más sobrenatural. Así, el segundo concilio de Nicea (789) la coloca por encima de los santos, a los cuales se les reserva simplemente la reverencia (douleia), mientras que a María se le debe tributar la “superreverencia” (hyperdouleia). Insensiblemente María se convierte en un personaje de la familia divina: la Madre de Dios. La dormitio virginis se transforma en Maria in caelis adsumpta; María, a quien los franciscanos excluyen del pecado original, termina convirtiéndose en Mater Ecclesiae, mediatrix e intercessor en favor del género humano ante Dios. De esta manera el cristianismo instaura en cl cielo un modelo familiar mucho menos riguroso e inexorable que el patriarcado Solitario del Dios bíblico.»
Pero este proceso no fue todo lo lineal ni limpio que parece sugerir el párrafo anterior. En el siglo XVIII ni los padres de la Iglesia le habían reprochado a María pecados tan graves como «falta de fe en Cristo», «orgullo», «vanidad», etc. Durante el siglo IV se valoró a María por debajo del más insignificante de los mártires; así, por ejemplo, en las oraciones litúrgicas culturales se veneraba a los santos citándolos por su nombre, pero María sólo fue incluida en esas prácticas a partir del siglo V. La primera iglesia dedicada a María no se construyó hasta finales del siglo IV, en Roma -ciudad en la que actualmente hay más de ochenta consagradas a ella-, y no hubo señal alguna de culto mariano hasta pasado el concilio de Éfeso (431), donde el padre de la Iglesia Cirilo de Alejandría logró imponer el dogma de la maternidad divina de María mediante cuantiosos sobornos.
El concilio de Éfeso fue convocado por el emperador Teodosio II pero, debido a los problemas de desplazamiento y enfermedad (incluso muerte) que afectaron a numerosos obispos, se retrasó quince días su fecha de comienzo. Por fin, aún faltando por llegar obispos importantes y contraviniendo la voluntad gubernamental, Cirilo —a quien Teodosio II acusaba de ser «soberbio» y tener «afán disputador y rencoroso»— decidió inaugurar el sínodo por su cuenta, asegurando con tal maniobra le serviría para tener una mayoría favorable a sus intenciones contrarias a Nestorio.
El documento que salió de la primera sesión de ese sínodo fue una victoria rotunda para Cirilo, ya que se le hizo saber al obispo Nestorio, ausente del plenario, que: «El santo sínodo reunido en la ciudad de Éfeso por la gracia del más pío de los
emperadores, santo entre los santos, a Nestorio, el nuevo Judas: Has de saber que a causa de tus impías manifestaciones y de tu desobediencia frente a los cánones del santo sínodo has sido depuesto este 22 de junio y que ya no posees rango alguno en la Iglesia.» Con la euforia del éxito contra la herejía nestoriana —que se celebró por las calles con gran pompa y alboroto—, los textos conciliares se olvidaron de mencionar lo que les adjudica la Iglesia y no aparece en ellos ninguna definición dogmática de María como Theotákos, como madre de Dios.
Pero el concilio tendría una segunda parte cuando, días después, al llegar por fin a Éfeso los obispos sirios —«los orientales»—, reclamaron la presencia de Candidiano —co-misionado imperial y protector del concilio, que había sido imperiose et violenter (imperiosa y violentamente) expulsado del sínodo de Cirilo— y se reunieron, junto con los prelados que se habían opuesto a Cirilo, en legítimo concilio. De sus deliberaciones salió la posición de Cirilo y del obispo local Memnón (cuyas hordas de monjes fanáticos obligaron a Nestorio a refugiarse bajo la protección militar) y la excomunión de los restantes padres conciliares hasta que no condenasen las doctrinas de Cirilo que habían aprobado, puesto que eran «frontalmente opuestas a la doctrina del Evangelio y de los apóstoles». Este decreto conciliar, emitido en campo contrario, encrespó los ánimos de las multitudes controladas por Cirilo y Memnón y la situación se volvió caótica.
Inmediatamente se cruzaron decretos de uno y otro concilio en los que se deponían y excomulgaban mutuamente. Finalmente tuvo que intervenir el tesorero imperial y, mediante un decreto del monarca, depuso y arrestó a Cirilo, Memnón y Nestorio. Fue precisamente en esta fase tan virulenta del concilio de Éfeso cuando Cirilo presentó oficialmente su dogma de María como Theotókos o madre de Dios. Aunque, ciertamente, lo hizo después de dilapidar la fortuna de la Iglesia de Alejandría repartiendo eulogias —«donativos»— con el fin de lograr no sólo liberarse de su arresto sino ganarse las sim-patías de la corte imperial hacia su propuesta.
San Cirilo, que fue distinguido como Doctor Ecclesiae (Doctor de la Iglesia)—el máximo título dentro de la Iglesia católica— hace apenas un siglo, untó con gigantescas sumas a altos funcionarios, usando así sus “conocidos recursos de persuasión”, como dice Nestorio con sarcasmo —que no le duraría mucho, desde luego—, de sus “dardos dorados”. Dinero, mucho dinero: dinero para la mujer del prefecto pretoriano; dinero para camareras y eunucos influyentes, que obtuvieron singularmente hasta 200 libras de oro. Tanto dinero que, aunque rebosante de riqueza, la sede alejandrina hubo de tomar un empréstito de 1.500 libras de oro, sin que ello resultase a la postre suficiente, de modo que hubo que contraer considerables deudas. (…) En una palabra, cl doctor dc la Iglesia Cirilo se permitió, sin detrimento de su santidad sino, más bien, al contrario, poniendolo cabalmente así de manifiesto, “maniobras de soborno de gran estilo” (Gaspar), pero, al menos, maniobras tales —escribe complacido cl jesuita Grillmeier— “que no erraron en sus objetivos”. Disponemos de inventario de aquellas maniobras constatables en las actas originales del concilio. Una carta de Epifanio, archidiácono y secretario (Synce/lus) de Cirilo al nuevo patriarca de Constantinopla, Maximíano, menciona los «regalos”, una lista adjunta los desglosa exactamente, y el padre de la Iglesia Teodoreto, obispo de Ciro, informa como testigo ocular. El dogma costó lo suyo, no cabe duda. A fin de cuentas ha mantenido su vigencia hasta hoy y el éxito santifica los medios».
En relación con el pasado mítico pagano en el que tanto y tan bien se ha inspirado todo lo que es fundamental en el cristianismo, Karlheinz Deschner señala con razón que «con seguridad que también jugó su papel el que el dogma de la maternidad divina de María tomase cuerpo precisamente en Éfeso, es decir, en la sede central de la gran deidad madre pagana, de la Cibeles frigia, de la diosa protectora de la ciudad, Artemisa, cuyo culto, rendido por peregrinos, era algo habitual desde hacía siglos para los efesios. Artemisa, venerada especialmente en mayo, como Intercesora’, “salvadora” y por su virginidad perpetua, acabó por fundir su imagen con la de María»
Ésta triste, dolorosa y fraudulenta “historia” es en la que se basan las teorías y falsas enseñanzas acerca de la “Inmaculada Concepción de María, la madre del Hombre de Galilea” avaladas por los miembros de la cúpula “sacerdotal” en la Iglesia de Roma. En las Escrituras Hebreas no encontraremos sentencia alguna que hable de este absurdo, y menos que nuestro Eterno y Creador tenga madre alguna, porque dejaría de ser, de hecho, ETERNO. Además está MUY CLARO, en Éxodo 4:22, que el UNIGÉNITO de nuestro Creador, nuestro Padre Único, fue y es, ISRAEL, es decir los descendientes de Jacob.

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Acerca de jorgenelson24

Adulto mayor temeroso del verdadero Creador de todo, nuestro amado ETERNO...
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